Desde nuestra condición de mujeres políticas, y como Titular de la Secretaría de Igualdad y Equidad de Género del PLD, hoy no solo levantamos la voz por las mujeres; levantamos la voz por la democracia, por la justicia social y por el futuro de la República Dominicana.
Mujeres como: María Trinidad Sánchez, Concepción Bona, María Baltasara de los Reyes, Rosa Duarte y Diez, Manuela Diez, y tantas otras lucharon para que hoy podamos participar, decidir, votar, liderar y ocupar espacios históricamente negados.
Muchas continuaron ese legado desde las comunidades, los partidos políticos, las aulas, las organizaciones sociales y las instituciones del Estado, representando con dignidad el compromiso de servir. Pero la historia hoy nos interpela.
¿Estamos honrando realmente el sacrificio de aquellas mujeres?
¿Qué estamos haciendo frente a la violencia, la desigualdad, la pérdida de valores y el dolor que viven miles de familias dominicanas?
¿Qué estamos haciendo para defender la democracia y rescatar la esperanza del pueblo?
No podemos callar.
No podemos ser indiferentes.
No podemos permitir que la política pierda su sentido humano y social.
Las mujeres políticas dominicanas tenemos el deber histórico de pasar del discurso a la acción, de construir puentes, de defender derechos, de promover la equidad y de colocar la sensibilidad humana en el centro de las decisiones nacionales.
Hoy más que nunca, el país necesita mujeres valientes, preparadas y comprometidas; mujeres capaces de transformar el dolor colectivo en propuestas, unidad y esperanza.
La democracia no se sostiene sola.
La democracia se defiende con participación, conciencia y compromiso social.
Y ante esta realidad, la pregunta no debe dirigirse solo al liderazgo político, sino a toda la nación:¿Qué estamos dispuestos a hacer, desde nuestro espacio, para salvar la democracia, fortalecer la familia y construir un país más justo para las futuras generaciones?
Porque el legado de las mujeres que lucharon antes que nosotras no puede terminar en homenajes.
Debe convertirse en acción, carácter y transformación social.

