Municipio de Haina, San Crsitobal.- En la madrugada del domingo, la vida de Noemí Esther Varela Marte , de tan solo 28 años, fue arrebatada de la manera más brutal y desgarradora. Su ex pareja, presuntamente, la atropelló y pasó varias veces por encima de su cuerpo con un vehículo tipo Jeep en el sector Las Chinas.
Este crimen, que se suma a la creciente ola de feminicidios en República Dominicana, evidencia una vez más la impunidad que se vive ante la violencia de género y el fracaso del sistema judicial en proteger a las mujeres.
La Trágica Realidad: Más Víctimas y el Silencio de la Justicia Noemí no es un caso aislado. Cada año, las estadísticas revelan un aumento alarmante en los casos de feminicidio y violencia de género.
Sin embargo, lo más doloroso no es solo la magnitud de la violencia, sino la falta de acción efectiva para para frenar este ciclo de dolor. Las víctimas de feminicidio, como Noemí, dejan atrás a familias devastadas que, además del dolor de la pérdida, deben enfrentar una justicia que, en muchas ocasiones, no responde con la urgencia y compromiso que la situación exige.
¿Qué se espera para que el sistema judicial de la República Dominicana actúe con la seriedad y responsabilidad que esta crisis requiere? No basta con tener leyes en papel, lo que necesitamos es una justicia que proteja a las víctimas, que intervenga antes de que sea demasiado tarde y que castigue a los agresores con el rigor que su crimen merece.
El Rol de la Justicia: ¿Dónde Está la Responsabilidad?
Una de las grandes falencias del sistema judicial es la falta de empatía y responsabilidad por parte de jueces y fiscales. El caso de Noemí demuestra que, a pesar de las evidencias de violencia previa, muchas mujeres siguen siendo desprotegidas. ¿Por qué sigue dependiendo la justicia de si la víctima pone o quita la querella, cuando ya existen pruebas claras de abuso y maltrato? Es incomprensible que en situaciones tan graves, las autoridades no actúen de manera inmediata y decisiva.
La justicia no puede seguir dependiendo del voluntariado de la víctima para denunciar o retirar la denuncia, especialmente cuando hay evidencias claras de violencia. Noemí fue una víctima más de un sistema que, a pesar de su formación, no logra comprender la urgencia de actuar de manera preventiva y efectiva.
Un llamado a la acción.
No podemos seguir perdiendo mujeres en manos de sus parejas o ex parejas. Las familias que sufren esta tragedia no solo enfrentan el dolor de la muerte de un ser querido, sino también la impotencia de ver cómo los agresores permanecen impunes o reciben penas mínimas. Las medidas de protección deben ser más efectivas y de inmediato cumplimiento.
Es hora de que el Gobierno Central y las autoridades judiciales asuman su responsabilidad y actúen con justicia . No más feminicidios, no más violencia de género y no aumentar las familias que se suman al dolor de perder a una mujer por la falta de acción estatal.
La República Dominicana y el municipio de Haina clama justicia, y la memoria de Noemí Esther Varela Marte y de tantas otras mujeres víctimas de la violencia, debe ser un recordatorio de que el cambio es urgente . Ya no podemos seguir esperando mientras las vidas de las mujeres siguen siendo arrancadas de forma cruel e impune.
El presunto homicida de Noemí Esther Varela Marte, quien había sido señalado como el responsable del atroz crimen, fue encontrado sin vida en circunstancias que aún están siendo investigadas. Su fallecimiento, lejos de traer algún tipo de cierre o consuelo a la familia de la víctima, ha aumentado el sufrimiento y la frustración de quienes claman justicia.
Aunque su muerte impide que enfrente el juicio que podría haber aportado algo de responsabilidad a su acción, deja una sensación de vacío y dolor profundo en una familia que, además de perder a su ser querido de forma violenta, ahora se enfrenta a la imposibilidad de obtener justicia plena.
La falta de rendición de cuentas resalta aún más las falencias de un sistema judicial que no ha logrado proteger a las víctimas a tiempo.

