Santo Domingo, RD.- 1. La procuradora Jenny Berenice Reynoso, oriunda de Los Alquies un sitio rural entre La Isabela y Luperón municipios de mi provincia Puerto Plata, está sometida hoy al escáner de su vida profesional.
2. El Presidente de la República le ha sometido en terna para que el Consejo Nacional de la Magistratura decida si ella o uno de los dos más pasaría a ocupar el asiento reservado para el Procurador/a General de la República, máxima funcion jerárquica del Ministerio Público.
3. La conocí en Santiago lidiando en contra, siendo ella la ayudante fiscal por excelencia en gestión del entonces Procurador Fiscal Titular Raúl Martínez.
4. En ese momento, aunque litigábamos en contra comprendí de su arrojo, templanza, carácter, capacidad técnica y honestidad.
5. Tiempo después logró su ascenso de ayudante a titular en aquella ciudad, desde la cual por méritos bien ganados fue trasladada a Fiscal titular del Distrito Nacional.
6. La comunicad jurídica capitalina, en parte, le enrostraba en los corrillos judiciales su aparente inexperiencia, la vinculaban sin razón a preferencias partidarias de la época, pero al final su historial de gestión en el Distrito Nacional puso en evidencia su capacidad, arrojo, templanza y capacidad de impulsar con fuerza en lo que ella creía.
7. Esos méritos fueron los que en el año 2020 casi a petición popular llevaron al entonces y actual Presidente de la República, mismo que hoy la postula, a designarla aquella vez como Procuradora Especial de Persecución del Ministerio Público al lado y la vez que juramentó a la actual Procuradora General doña Mirian Germán Brito.
8. En esa función asumió todo costo, muchas malquerencias, incomprensiones y poca admiración de los afectados, el tema de la investigación, procesamiento y acusación de funcionarios, exfuncionarios y aliados en actos de distracción del erario público.
9. En mi condición de abogado centrado en el foro penal y aunque usualmente postulamos desde en escenarios contrarios, ella en la acusacion y yo en la defensa, me expongo al escarnio y la censura, para dar testimonio de su entereza al defender lo que cree, a pesar de los pesares.
10. Este testimonio, si de algo sirve, me hace descargar de la culpa que implica guardar silencio cobarde ante la andanada de críticas e infundios desatados en su contra, por el temor de algunos a que el Consejo Nacional de la Magistratura la ascienda al sitial merecido.
11. Advierto que no le debo ningún favor, porque siempre he abrazado que «los derechos no se imploran, se conquista y se arrebatan» pero la honestidad profesional me obliga a dar un paso al frente por alguien que ha labrado con honestidad lo que es y merece ser.

