El papa Francisco pidió este domingo 15 de agosto la ayuda y la solidaridad de la comunidad internacional para aliviar las consecuencias del fuerte terremoto que azotó el último sábado el sur y otras zonas de Haití y que dejó al menos 304 muertos y cuantiosos daños materiales.
Tras el rezo del ángelus dominical en la plaza de San Pedro, el sumo pontífice expresó su cercanía “a las queridas poblaciones afectadas duramente” por el terremoto y su oración por las víctimas y su ánimo a los supervivientes.
Además, deseó que “se mueva el interés participativo de la comunidad internacional y que la solidaridad de todas pueda aliviar las consecuencias de la tragedia”.
El terremoto de magnitud 7.2 en la escala de Richter dejó al menos 304 muertos y daños materiales, lo que agrava la difícil situación del empobrecido país caribeño.
Equipos de rescate se apresuran a encontrar sobrevivientes del poderoso terremoto que sacudió a Haití más temprano y que dejó cientos de personas fallecidas y edificios destrozados.
El sismo hizo temblar las casas y obligó a la población a buscar protección, y tuvo su epicentro a unos 160 kilómetros de la capital haitiana, Puerto Príncipe, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).

