Crónica desde La Habana/Art. de Raúl A. Veras

Por Carmelo Soriano

Les escribo desde Cuba. Desde una Isla que resiste.

Desde nuestra llegada, venimos comprobando que las dificultades materiales que padece el pueblo cubano son reales y son duras.

Sin energía no puede haber actividad productiva. Y Cuba no recibe un cargamento de petróleo desde noviembre del año pasado.

Las plantas están paradas. Los apagones se alargan. Los refrigeradores se vacían. Las fábricas se detienen.

En casi todas las aduanas de los países caribeños hay contenedores llenos.

Alimentos. Medicinas. Insumos para mantener más o menos la vida del país.

Y no es posible que lleguen a Cuba. Por el maldito bloqueo.

Esa es la verdad que no sale en los titulares.

Pero hay otra verdad, y es la más hermosa.

Es la capacidad de resistencia de este pueblo.

Un pueblo que mantiene viva la consigna histórica de Fidel: ¡Patria o Muerte!

No se rinden ante la ausencia de energía eléctrica. Encienden velas y siguen estudiando.

No se rinden ante la odisea para encontrar alimentos. Hacen colas, inventan, comparten.

No se rinden ante la penuria de recorrer grandes distancias a pie o en bicicleta para cumplir sus compromisos cotidianos. Van al trabajo, a la escuela, al hospital.

Es un pueblo indómito.

Un pueblo que prefiere mil veces resistir, antes que rendir su dignidad.

Un pueblo que no teme volver a la época de los taparrabos, pero jamás va a volver a la época de la colonia.

Desde aquí les digo: Cuba no está sola. Cuba resiste.

Y mientras haya un cubano en pie, habrá Patria.

¡Desde Cuba, con amor para el mundo!

¡PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS!

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