Las tensiones políticas y sociales en Cuba llegaron a un punto drástico cuando miles de ciudadanos tomaron las calles para expresar sus frustraciones ante el régimen castrista.
En pocas horas, las protestas se volvieron en la demostración más grande en Cuba desde el “maleconazo” de 1994, pero muchos de los que salieron para externar sus desacuerdos no volvieron a casa esa noche.
Con tanto movimiento, era inevitable que el régimen prestara atención a los manifestantes, a lo cual respondió con la estrategia predilecta de los gobiernos autoritarios: la violencia.
A pocas horas de haber iniciado las protestas, el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, permitió que el gobierno usara la fuerza para detener a los manifestantes. El resultado fue el esperado y la violencia hizo frente a miles de ciudadanos a lo largo del país.
Un joven que se manifestó en el centro de La Habana cuenta que tuvo que defender a una mujer que era pateada por la policía. El joven pasó toda la madrugada del lunes arrestado en la estación de Zanja compartiendo una celda con 30 personas.
Entre las estrategias que usó el régimen para controlar a la población destacan los arrestos de notorios disidentes del régimen que se encontraban en las calles.
De acuerdo con la Fundación para la Democracia Panamericana, un total de 58 opositores fueron detenidos durante las protestas pacíficas el día de este domingo 11 de julio. La lista de los arrestados incluye nombres importantes como el del líder del Movimiento San Isidro, Luis Manuel Otero Alcántara; los opositores José Daniel Ferrer y Manuel Cuesta Morúa; y los periodistas Maykel González Vivero y Henry Constantin.
El Movimiento San Isidro confirmó la captura de su líder y otros miembros por medio de sus redes sociales.

