El Atlético de Madrid pinchó el pasado jueves el último salvavidas que le quedaba en el sprint decisivo por la Liga. Favorecido por el batacazo granadino del Barcelona, el equipo de Simeone se plantó en el Martínez Valero como líder y más presionado que nunca, aunque consciente de que todo lo bueno que le pueda pasar esta temporada dependía exclusivamente de él.
Las matemáticas no engañan y los rojiblancos afrontaron el trago en Elche sin margen de error y sabiendo que, ganándolo todo, incluida la final del próximo sábado en el Camp Nou, podrán ser campeones. Con Real Madrid, Barça ySevilla al acecho, los puntos eran obligados y los visitantes los agarraron con un gol de Marcos Llorente.
Otro pasito adelante después de un buen primer tiempo y un segundo de color muy gris en el que Fidel falló un penalti para el Elche en el minuto 89. Un triunfo angustiso del líder.
Acostumbrado a convocatorias de circunstancias en las últimas citas, para Simeone supuso un respiro poder tirar de casi toda la plantilla en un partido trascendental en el sufrido camino en busca de la gloria. Ganar, sí o sí. No valía otra y aparecer armado con toda la tropa favorecía la misión, o al menos aparentemente.
La única ausencia obligada, la de Lodi, un mal menor teniendo en cuenta los encajes de bolillos a los que se ha acostumbrado el técnico en el último mes para formar los onces.
En el de ayer hubo sorpresa porque Koke comenzó en el banquillo, con Joao Félix, otra vez suplente, a su lado. Luis Suárez regresó a la foto inicial de un Atlético que sin sus goles ha vivido en el alambre y el máximo realizador marcó, aunque su acierto se quedó sin celebración porque el VAR anuló el tanto por fuera de juego. Repitió en el segundo acto, pero de nuevo en posición antirreglamentaria.
Duelo de necesidades. La del Atlético y la de un Elche tembloroso por la amenaza de la pérdida de categoría. Los alicantinos comenzaron el encuentro en puestos de descenso y así lo acabaron porque los madrileños gestionaron mejor la ansiedad que suponía la obligación de sumar los puntos. Un partido tenso desde el inicio y con el grupo de Fran Escribá refugiado en su parcela, agazapado a la espera de poder sorprender con un zarpazo que no llegó a encontrar durante todo el primer tiempo. Dueño de la pelota ante un rival preocupado solo en defender, el líder disfrutó de un inicio placentero aunque sin generar ocasiones hasta que Suárez, en el minuto 11, se ofuscó solo ante Gazzaniga tras asistencia de Correa.

