EL RESPETO: Por Alberto Cruz

Por Carmelo Soriano

Mucho se ha escrito y hablado sobre el respeto, cientos de artículos, charlas, conferencias y tratados hemos compartido con nuestra generación sobre el tema del respeto, es imposible determinar la tinta y el papel que se ha consumido en el mundo para intercambiar sobre éste valor tan importante para lograr una sociedad de buena convivencia, sin embargo, sigue siendo un tema de nuestra agenda, porque es que hoy, más que nunca, en éste mundo global, en esta era digital, donde las redes sociales se enseñorean, se empavonean como dueña y señora de todo lo que se mueve, ha crecido como olas gigantes el irrespeto, la intolerancia y la decencia, en la familia, en el trabajo, en el club, en la escuela, en el barrio, en el servidor público, en el usuario, en el ciudadano de a pie, ante las autoridades, de hijos para sus padres, de los padres para sus hijos, del alumno al maestro, del maestro al alumno, mejor dicho, la sociedad se ha convertido en un conglomerado de ambiente pesado, donde prevalece la intolerancia, los insultos, el quitate tú para ponerme yo.
Con éste panorama no vamos a ningún lado positivo, así no se puede hablar de un futuro promisorio para el país que nos vio nacer y al que todos amamos con pasión.
El respeto es un valor y una cualidad positiva que se refiere a la acción de respetar, es equivalente a tener veneración, aprecio y reconocimiento por una persona o cosa. El respeto es uno de los valores morales mas importantes del ser humano, pues es fundamental para lograr una armoniosa interacción social. El respeto debe ser mutuo y nacer de un sentimiento de reciprocidad.
Una de las premisas mas sobresaliente del respeto es que para ser respetado es necesario saber o aprender a respetar, a comprender a los demás, a darle valor a sus intereses y necesidades, es decir, ser solidario con todo el que te rodea. El respeto no significa que necesariamente estar de acuerdo en todos los ámbitos con las demás personas, de lo que se trata es de no discriminar ni ofender a esas personas por su forma de vida y sus decisiones, siempre y cuando dichas decisiones no causen ningún daño, ni afecten o irrespeten a los demás. Respetar es ser tolerante con quien no piensan igual que nosotros, con quien no comparte tus mismos intereses, con quien es diferente o ha decidido diferenciarse.
El respeto a la diversidad de ideas, opiniones y manera de ser es un valor supremo de las sociedades modernas y desarrolladas que aspiran a ser justas y garantizar una sana convivencia.
Muchas religiones abordan el respeto a los demás, porque es una de las reglas esenciales para tener una relación sana con el prójimo. El respeto es un valor moral. Los valores morales son principios creados por la sociedad y la tradición con el fin de definir pautas correctas de comportamiento general. Sin respeto no tendríamos en cuenta la vida, opiniones y creencias de los demás.
Todo esto genera caos y es un paso de retroceso en cualquier sociedad. Por eso, cada vez que actuamos con respeto estamos contribuyendo a crear un nuevo mundo, un mundo más justo y vivible. Respetar a los demás como seres humanos, considerarlos como iguales, aunque piense o se exprese diferente es una de las más altas expresiones de respeto como valor moral.
Por todo lo expuesto en el presente texto, quien escribe, concluye concibiendo el momento de nuestra República Dominicana exige a quienes nos sentimos comprometidos con su presente y su futuro, a promover la única revolución que necesitamos para avanzar y alcanzar la patria que anhelamos, el país que nos merecemos.
Ahora, nuestro mayor esfuerzo debe centrarse en lograr UNA CIUDADANÍA RESPONSABLE, una sociedad de respeto, donde todos empujamos en la dirección del equilibrio, la igualdad y la justicia social. Hasta pronto y abrazos.

 

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