A proposito del Día Nacional del Periodista, no puedo evitar pensar en el lugar desde donde hablo/Art. de Suedi León

Por Carmelo Soriano

Santo Domingo, RD.- Hace cinco años (y un poco más) dejé de ser reportera para asumir la comunicación institucional. Y aunque cambié de rol, no cambié de convicción: el ejercicio del periodismo libre, crítico y con acceso a la información es indispensable en un Estado de derecho.

Desde mi posición en la Junta Central Electoral, mi responsabilidad no es cómoda ni automática. No se trata solo de “facilitar” la comunicación, sino de hacerlo con criterios claros: transparencia real, equidad en el acceso y apego estricto a la legalidad.

Eso implica tensiones. Porque no todo puede decirse en cualquier momento, pero tampoco puede ocultarse lo que es de interés público. Ahí es donde se pone a prueba mi rol: en cómo se administra la información sin distorsionarla ni bloquear el trabajo de las y los periodistas.

En estos cinco años también he tenido que aprender y y ajustar: a escuchar más y reaccionar menos, a no confundir control con claridad, y a entender que la confianza no se construye evitando preguntas, sino respondiéndolas mejor.

Creo en una comunicación que resista preguntas incómodas. En reglas iguales para todos los medios, con respeto a todas las personas. Y en asumir que el escrutinio no es un problema, es parte del sistema.

El periodismo y la comunicación institucional no son lo mismo, pero deben coexistir sin anularse. Cuando esa relación se rompe, pierde la ciudadanía.

Hoy reconozco y aplaudo a quienes siguen haciendo periodismo, muchas veces en condiciones difíciles. Y asumo, desde este lado, la responsabilidad de no ser un obstáculo para ese trabajo, sino de seguir mejorando para estar a la altura de lo que la ciudadanía merece y espera de mi función. Porque el periodismo no es solo un lugar desde donde se habla; es una forma de mirar.

Y esa forma de mirar sigue conmigo.

Compatir

Contenido Relacionado