Ucrania ha recuperado en una «rápida contraofensiva» de apenas cinco días casi toda la región de Járkov obligando a las tropas rusas a retirarse de las localidades que aún controlaba alrededor de la capital al norte, por un lado, y de los asentamientos en la orilla occidental del río Oskil, que fluye entre las ciudades de Kupiansk y Izyum.
Tras alcanzar la primera de estas dos, nodo ferroviario clave para la logística rusa, ha reconquistado también en las últimas horas Izyum, desde la que Moscú ha estado intentando avanzar en sus ataques hacia el este en los últimos meses. Rusia ha reconocido que se están retirando de posiciones de toda la región de Járkov, excepto en el extremo oriental, pero lo achaca a una reorganización no al éxito de Ucrania.
Con esta contraofensiva, la más importante desde la llevada a cabo en Kiev en abril, «Ucrania ha cambiado el rumbo de esta guerra a su favor», según sentencia el think tank estadounidense, que no obstante ve posible que la guerra se extienda más allá de 2023.
El think tank estadounidense explica cómo el uso de los sistemas de artillería facilitados por occidente HIMARS usados para atacar las líneas de comunicación terrestres rusas y el anuncio de Kiev de iniciar una contraofensiva en Jersón, en el sur, «logrando confundir a los rusos sobre sus intenciones en Jarkov» han sido claves en el éxito de esta operación militar.
Al dia de hoy, Ucrania ha cerrado el último reactor activo en la central nuclear de Zaporiyia.
La guerra en Ucrania cumple este lunes 201 días desde el inicio de la invasión rusa. El Ejército ucraniano continúa su contraofensiva en la región de Járkov, en el este del país, donde va ganando terreno, lo que ha obligado a las tropas rusas a «reagruparse» con una retirada hacia la región de Donetsk.

