La Comisión Europea propuso que todos los países de la Unión Europea reduzcan voluntariamente un 15 % su consumo de gas hasta la próxima primavera para prepararse ante un posible corte del suministro ruso y que, en caso de emergencia, el recorte sea obligatorio.
La ministra de Transición Ecológica, Teresa Riberam mostró su rechazo el mismo día que se conoció la propuesta.
«Defendemos los valores europeos, pero no podemos asumir un sacrificio sobre el que ni siquiera nos han pedido opinión previa», señaló en rueda de prensa la vicepresidenta tercera.
Ribera consideró que la medida «no es necesariamente la más eficaz, ni la más eficiente, ni la más justa». Para la ministra se trata de algo inasumible para España, máxime cuando «no se nos ha pedido opinión» ni ha habido un debate abierto para algo que supone «un esfuerzo sobredimensionado», según ha apuntado Ribera.

