Fidel, Oblak y un penalti que pudo costar el título de Liga

Por Carmelo Soriano

El Atlético recibe al Elche todavía con el susto en el cuerpo recordando la última vez que se vieron las caras. Fue el 1 de mayo, en el Martínez Valero y a falta de cinco jornadas del final de Liga.

El conjunto rojiblanco había comenzado con mal pie su maratón de visitante, con tres salidas consecutivas y una derrota en San Mamés antes de jugar en campo del Elche y posteriormente en el Camp Nou en un duelo marcado en rojo como fundamental por el título.

La ventaja con los perseguidores se había recortado y el Atlético se presentaba en Elche con 73 puntos, dos por encima de Real Madrid y Barcelona, por lo que cualquier pinchazo podía conllevar la pérdida del liderato.

El equipo de Simeone comenzó mandando, generando muchas ocasiones, Suárez dispuso de dos mano a mano y Llorente adelantó al equipo rojiblanco a los 23 minutos. Una gran primera parte del Atlético con poco premio, como reconocería el propio Escribá, técnico del Elche, al final del encuentro.

Sin embargo, la tensión y el miedo a perder ese gol de ventaja fue atenazando a los colchoneros, en una segunda parte con poco que rescatar… hasta el último minuto de encuentro. Un centro desde la banda izquierda se convertía en una falta peligrosa en contra después de que el colegiado decretase una mano inexistente de Trippier (el balón le golpeaba en el estómago), pero al ser fuera del área nada tenía que hacer el VAR.

Y en el saque, un brazo despegado de Llorente se convirtió en un penalti dramático. El Elche sabía que puntuar le acercaba aún más a la salvación y el Atlético que un gol le costaba la primera plaza a falta de cuatro partidos.

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